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El tren a su paso por el Alberche |
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El Ferrocarril Madrid-Almorox inició su andadura durante el último tercio
del siglo XIX, cuando en el año 1884 le fue concedido a un grupo belga(en
el que figuraba Armand Rouffart como presidente) la concesión de una vía
férrea entre Madrid y Villa del Prado. Los trabajos de construcción demoraron
seis años,con varias fases de ejecución:
-El 15 de Julio de 1891 se inaguró el tramo Madrid-Navalcarnero de 31,532
Km.
-El 26 de Diciembre de 1891 entró en servicio el tramo Navalcarnero-Villa
del Prado de 20,230 Km.
-El 28 de Julio de 1901 se inaguró la concesión Villa del Prado-Almorox
con 11,661 Km.Quedando constituida en esa fecha la "Compañía de F.C de
Madrid a Villa del Prado y Almorox".
Una vez que la punta de los carriles alcanzó la ciudad toledana de Almorox,
los gestores y accionistas del ferrocarril pusieron su miras en la unión
con la red ferroviaria de vía ancha, mediante la construcción del tramo
entre Almorox y Talavera de la Reina, en donde enlazaría con la línea
del Madrid, Cáceres y Portugal (MCP), pero fue esta última compañía la
que se adelantó, solicitando su concesión y obteniéndola en el año 1908,
aunque nunca llegó a llevarla a efecto ni a ejecutar obras de construcción.
Este hecho impidió la expansión futura del ferrocarril, quedando aparcado
su final de línea en una población (Almorox) con escaso contingente demográfico.
La construcción y posterior puesta en explotación de la línea ferroviaria
entre Madrid y Almorox, de 74 kilómetros de longitud total, vino a suplir
en parte las carencias de transporte para los habitantes y para las mercancías
de unas comarcas próximas . Así, los productos de las huertas regadas
por el Alberche y los afamados caldos del suroeste de la provincia y los
de la vecina área mentridana tuvieron en este ferrocarril el cauce de
entrada hacia la gran urbe madrileña.
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No obstante, los intereses hispanobelgas en este ferrocarril promovieron
dos concesiones más que tampoco se llegaron a ejecutar. Los tramos en
cuestión fueron entre Rincón y Sotillo de la Adrada, concedido en 1894
y entre La Puebla de Montalbán y Navalcarnero, concedido en 1907 . Finalmente,
las aspiraciones por ampliar el alcance de este ferrocarril se vieron
parcialmente saciadas a finales de la Dictadura de Primo de Rivera, cuando
su gobierno decidió en 1927 adquirir el ferrocarril a los Urquijo, quienes,
con intereses en MCP, habían adquirido previamente el Ferrocarril Madrid-Almorox
en el año 1921. La evolución de la gestión empresarial del Ferrocarril
Madrid-Almorox atravesó hasta su adquisición por el Estado en 1930 por
varias etapas. La primera de ellas estuvo ligada al convenio que el grupo
inversor belga firmó en el año 1891 con el ejército español por el cual
se encargó a este último la explotación y el mantenimiento de la línea,
que por entonces sólo alcanzaba hasta Villa del Prado, con el fin de que
el regimiento de ingenieros ferroviarios practicara sus conocimientos
sobre el medio in situ. Esta entente sólo duró hasta junio de 1894, cuando
el ejército rescindió el contrato tras suspender pagos la compañía ferroviaria
.
La inestabilidad cesó tras la adquisición del ferrocarril por parte del
Banco Urquijo en el año 1921, último eslabón de titularidad privada hasta
que el gobierno del General Primo de Rivera decretó su adquisición en
el año 1927, una vez que el Directorio Militar decidiera acometer la prolongación
de la línea a San Martín de Valdeiglesias y a Arenas de San Pedro para
alcanzar desde esta última la línea del Madrid-Cáceres-Portugal. El traspaso
del ferrocarril a manos de la Jefatura de Explotación de Ferrocarriles
del Estado se llevó a cabo tras un nuevo decreto promulgado en enero de
1930 . Ya en manos de este ente estatal el ferrocarril se mantuvo en el
seno del mismo hasta su reorganización y la subsiguiente creación de FEVE
en el año 1965, quien explotó el ferrocarril sólo durante un lustro más.
La infraestructura de la línea presentó en sus orígenes un acabado muy
deficiente y varias catástrofes naturales dieron al traste con algunos
tramos del ferrocarril poco después de iniciarse su explotación de forma
regular . Estas obras y la reconstrucción de la línea por los destrozos
producidos durante la Guerra Civil constituyeron, si descontamos las obras
de adaptación al ancho europeo iniciadas en 1970, los dos únicos momentos
en los que se dedicaron importantes sumas de capital para la reforma de
la infraestructura de la línea .
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Fotos de la estación de Méntrida cedidas
por Gustavo Vieites y Gabriel Saéz de Castro


Vista al anochecer del almacén de carga,
situado justo enfrente del apeadero

Restos de la estación de Méntrida en Berciana.

Estación
de Méntrida, restos de la cantina , año 2.002.
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La estación de Villamanta,actualmente.
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El apeadero del rio Guadarrama.
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El puente sobre el rio Guadarrama,muy similar al que cruzaba el Alberche.
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El ferrocarril Madrid-Almorox finalizaba y empezaba su recorrido en la estación
de Goya,(la Quinta de Goya). Se llamaba así por encontrarse próxima a
los terrenos que fueron propiedad del pintor, conocidos como " La Quinta
del Sordo". La estación comenzó a construirse en 1883. El proyecto estaba
firmado por el ingeniero Fernando María de Castro, en 1882, siendo una
arquitectura simple que apenas comprendía los servicios mínimos que debía
poseer una estación. Era de ladrillo y cubierta de teja, con una sola
planta y constaba de doble edificio de viajeros que ocupaba una superficie
de 492 m2. Tenía instalaciones adicionales como; cochera de carruajes,
dos muelles, talleres de servicio, talleres de tracción, una cochera anular
y seis fosos para limpieza de las locomotoras.
Apartada del centro de la ciudad y con el río Manzanares como antesala
de la misma, supuso una desventaja por la desconexión con otras líneas
ferroviarias y con los mercados de abastos. No obstante, la estación,
según afirma González Yanci, creó muy pronto su propio entorno , pero
entendemos que, aún así, éste no fue suficiente para conseguir incrementar
los tráficos de salida desde Madrid y, por tal motivo, como veremos más
adelante, uno de los objetivos principales que se marcaron los diferentes
gestores de este ferrocarril fue acometer el proyecto de enlace de esta
estación con la red de vía ancha y con otras vías de acceso a los mercados
centrales de la capital.
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| Las Fotos siguientes,
han sido obtenidas por gentileza de Bar "La Estación", ubicado justo
donde estaba la estación de Goya, y donde vivió el famoso pintor,
en la calle Saavedra Fajardo nº nº 32, muchas gracias: |

Vista general de la estación
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Vista exterior desde la calle
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Otra vista desde dentro
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Un automotor MAN llegando a la estación de Goya
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Vista general de las instalaciones, con los muelles en primer plano y
la estación al fondo
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Vista externa, desde situación Norte
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| Cervecería "La Estación", situada en la calle Saavedra
Fajardo nº 32 de Madrid, antiguamente donde los viajeros esperaban la
salida de su tren de la estación Goya. Allí podrás ver muchas de las fotos
que aquí exponemos, podrás degustar una de las mejores cervezas de Madrid,
y de paso también ver donde vivió el pintor Francisco de Goya. Gracias
amigos. |
La estación terminal de Goya, en Madrid.
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Alcanzó el ferrocarril su cenit viajero durante los cuarenta, aunque un
dicho popular de los usuarios de este tren recuerda que durante el trayecto,
daba tiempo a bajarse del tren, coger algún fruto, realizar alguna necesidad
u otro menester debida la escasa velocidad del tren ,en torno a los 20Km/h,
con recorridos completos hasta Almorox de aprox. 3 horas 45 minutos. En
los años sesenta con los automotores Diesel la velocidad se aumentó considerablemente.
Más de un millón de billetes por ejercicio, con tan sólo dos circulaciones
por día y sentido, tenían como destinos principales los establecimientos
militares de Campamento y Cuatro Vientos, junto a los parajes recreativos
de los ríos Alberche y Guadarrama. Finalizada la década, la rivalidad
del firme asfáltico y las fuertes y frecuentes subidas de tarifas comenzaron
a restar usuarios. Situación que se agudizaría en los sesenta con la llegada
de los automotores; más veloces, pero con menores asientos. Detallaba
la memoria de 1943, los tráficos mercantes de los pueblos surcados por
sus vías. La piedra, desde las canteras de Cadalso de los Vidrios, representaba
el aporte primero, englobando bajo este concepto granito para el adoquinado
y grava. Navalcarnero proporcionaba unas 8.000 toneladas de vino, cereales,
legumbres, hortalizas y manufacturas como jabones, productos químicos
y harinas. La localidad de Villamanta y la cercana Villamantilla, cosechas
de la huerta y leña. Ya en la provincia toledana, Méntrida suministraba
hortalizas, ramajes y sus renombrados caldos. El ferrocarril volvía a
Madrid para servir a Villa del Prado, que transportaba labores de sus
huertos y vinos. Introduciéndonos otra vez en Toledo, finalizaba nuestro
camino en Almorox donde afluían, de muchos pueblos de la comarca, los
vinos, piñones, almendras, hortalizas, frutas y productos de las fábricas
de aceite, madera y piñones. En los años sesenta, ya en funcionamiento
los automotores Diesel, la vida de la línea hasta el Alberche se mantuvo
de los abundantes veraneantes que acudían a bañarse en las orillas de
este río (donde había parada). . Esta pincelada sobre las cargas, puede
ser completada por los esfuerzos de Jiménez Vega y Polo Muriel. Conforme
a su investigación, entre 1943 y 1955, la Pequeña Velocidad ocupaba nueve
décimas partes de las expediciones, formadas por: materiales de construcción
(34,27%); cal, cemento y yeso (21,80%); piedra (5,99%). Otras mercaderías
recogían los trenes: madera (5,71%), aceites (3,89%) y abonos (2,71%)
. Prohibida la extracción de áridos en las riberas servidas, desde 1965
el tráfico de mercancías es inexistente.
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El apeadero del Alberche.
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Estación de Campamento.
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Billete hasta Campamento,usado
y cedido por Antonio Bravo.
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El material motor integraba :
-Locomotoras serie 1 a 5, 030T construidas por Krauss en 1890 con los
números de construcción 2296, 2299, 2298, 2297 y 2300 y cuyos nombres
eran: Madrid, Guadarrama, Navalcarnero, Alberche, Villa del Prado. Algunas
comunes al ferrocarril “Fuencarral-Colmenar Viejo”, en función de los
tráficos.
Locomotora, Krauss Nº2 "Guadarrama" (2299) de 1890
-Locomotora 030T nº 9 de nombre Méntrida, construida por Krauss en 1908
con el número 5873.
-Locomotora 030T nº 10 de nombre Almorox, construida por Krauss en 1912
con el
-Tres 1-3-1T, locomotoras 13 a 15, construidas por la Maquinista Terrestre
y Marítima en 1922 (nº de fábrica 143 a 145), funcionando en el Fuencarral-Colmenar
y Vasco-Navarro.
Locomotora nº 11 de nombre Zardo, construida por Couillet en 1893 con
el nº 1076. Era una 020+020T (sistema Mallet).
-Una locomotora procedente del norte: una Masmyth-Wilson 1-3-0T, llamada
Ibaizabal(436) de 1892
.

Locomotora"Ibaizabal"- Nasmith & Wilson (436)
de 1892.-
- Según Allen y Wheller, tres máquinas inservibles son traspasadas en
1958 del “Málaga a Fuengirola”.
-Para los servicios de viajeros, en 1956 la línea es dotada con dos automotores
MAN del clausurado “Ceuta-Tetuán”.Eran coches de bogies, con un motor
diesel MAN del tipo W6V 14/16L que tenía una potencia de 170 Cv (125 kW)
y que se encontraba situado bajo el bastidor, con transmisión hidráulica
que atacaba a los ejes de uno de los dos bogies (el otro era simplemente
portador). En su interior había dos salones para viajeros, uno de 12 asientos
en «Clase Preferente» y otro de 40 en «Clase General»; además tenía dos
asientos plegables en la plataforma lateral y cuatro en la plataforma
central. Se accedía a ambos salones por una plataforma que los separaba,
y por otra plata forma lateral, al lado de la cabina opuesta al motor,
con sendas puertas simples al exterior y a ambos lados del coche. Tenían
dos cabinas de conducción, una en cada testero, separadas por mamparas
de los salones de viajeros y sólo la del lado motor tenía puerta al exterior.
No llevaban lavabo. Su tara era de 24.400 kg y su velocidad máxima de
50 km/h. A causa de su buen estado y su corta vida activa en Marruecos,
al clausurarse la línea, EFE los repatrió a la Península y los destinó
al fc. Madrid – Navalcarnero – Villa del Prado – Almorox, con la numeración
2201-2202, siendo reconstruidos a «Clase General» y una vez clausurado
éste, al depósito de Valmaseda (Vizcaya), donde fueron transformados en
furgones remolcados, numerados DD9005/6, siendo desguazados en 1999 en
Candás, tras desestimar su transformación como furgones para el servicio
turístico Transcantábrico, que por aquellas fechas estaba construyendo
su segunda composición
- 4 coches automotores Ferrostahl, uno de ellos del “Olot-Gerona”, rodaban
desde mayo de 1959.
-Uno de los afamados Zaragoza, que había trabajado en el “Tajuña”, se
incorporó tres años más tarde.
-Aproximadamente hacia 1963, un par de automotores Billard y un coche
remolque.
En el último inventario de 1963, el ferrocarril estaba atendido por 41
coches, pero sólo 10 de ellos en servicio. Respecto a los vagones, sus
efectivos sumaban 195, aunque operativos se disponían de 97. Dotado de
90-100 en los cincuenta.
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Una de las Krauss 030T,saliendo de Goya.
Una Krauss 01 idéntica a las que circulaban.
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Un automotor "Zaragoza" entró en servicio en 1.962.
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Automotor,MAN de la linea Ceuta-Tetuán.
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Automotor,MAN en Almorox,1.965.
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Automotor Ferrostahl, desde 1959.
Billard en Balmaseda.2 unidades adquiridas en 1.963
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En la primera mitad de los cincuenta, se remodeló la estación terminal
en Goya. FEVE analiza, en un informe, cómo mejorar las líneas en su custodia:
"Nuestro camino en 1965 cuenta con una infraestructura deficiente, dotada
de carril de escaso peso y en unos 15 kilómetros desprovisto de balasto.
Su material rodante parece válido, excepto algunos coches de madera. Los
tráficos mercantes son mínimos, mientras que los de viajeros pueden evolucionar
de forma notable en el futuro. Suprimidas las inversiones del Plan de
Modernización, es aconsejado su desmantelamiento, aunque pretende conservarse
la propiedad del tramo Madrid-Navalcarnero para explotarlo como ferrocarril
suburbano". Apunta el informe “únicamente a título informativo”, de los
terrenos afectos al ferrocarril, entre los que “figura la estación de
Goya, [...] cuyo valor sería probablemente del orden de varios cientos
de millones”
. De forma inmediata, se cumplen los designios. El 17 de diciembre de
1965 los trenes vieron limitado su recorrido hasta Navalcarnero, y el
primero de julio de 1970 fue clausurado en su totalidad.
El ferrocarril de Almorox inspiró grandes ilusiones, pero no tuvo principio
ni fin. Arrancó de un barrio extremo de Madrid, con rumbo indefinido,
para extinguirse en una pequeña localidad toledana. Lejano a cualquier
fuente de cargas, el desolado negocio no permitió dar cuenta de conti-nuas
peticiones para prolongar su recorrido hacia otras poblaciones. No son
ajenas a su declive, las disputas entre directivos e inversores, su rigurosa
infraestructura, la pésima situación del término en Madrid, sus tarifas
desproporcionadas y, por tanto, la competencia del transporte alternativo
que no sufría la ruptura de cargas. Próximas a las anteriores limitaciones,
ciertas intrigas paralelas aseguraron su lánguida existencia: los aventureros
del San Martín, el fraudulento grupo de Zapata, Lavaggi y Peydro y las
trabas de los poderosos consejeros del Madrid a Cáceres y Portugal. En
todo caso, los ferrocarriles no son organismos inertes. Nacen, se transforman,
mueren, e incluso algunos vuelven a la vida. Atractivo para las cercanías
ha emergido. En un primer momento, se adoptó el ancho internacional desde
la estación Empalme, del Suburbano madrileño, hasta Móstoles. FEVE contrató
nueve unidades eléctricas para la línea, pero sin haber entrado en funcionamiento
es entregado a RENFE que, en su medida ibérica, comenzó las circulaciones
en 1976 entre Laguna y Villaviciosa de Odón. A principios de los noventa,
un largo túnel urbano permitió alcanzar Embajadores, y finalmente, logró
Atocha para formar la línea Móstoles El Soto-Fuenlabrada, el ferrocarril
con mayor éxito viajero del país. Crecen las demandas para, en un futuro
cercano, volver a extender sus carriles hasta Navalcarnero, y según noticias
recientes, es casi segura la aprobación definitiva en próximas fechas.El
nuevo proyecto seria muy interesante para los habitantes de Méntrida y
comarca, así como la próxima construcción de un tren de alta velocidad,
que también pasará muy cerca de nuestro pueblo, y que tendrá parada en
Talavera, en fin este es el futuro, aunque también debemos recordar los
antiguos trenes.
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ARTÍCULO PUBLICADO POR
EL PAÍS EL 25/04/1995 SOBRE EL CIERRE DE LA LÍNEA MADRID-ALMOROX
A las cero, horas del 1 de julio de 1970, pronto se cumplirán 25 años,
el reloj de la vieja estación de ferrocarril de Goya se paró para siempre.
Esa noche partió el último tren de la línea de vía estrecha Madrid-Navalcarnero,
que antes había llegado hasta Almorox, ya en la provincia de Toledo. Durante
décadas, los madrileños la habían utilizado para viajar a Campamento,
Cuatro Vientos, Alcorcón, Móstoles, Guadarrama, Navalcarnero, Villamanta,
Méntrida, Alberche y Villa del Prado, un recorrido que tenía un total
de 74 kilómetros.En los últimos 29 años, el billete sólo había subido
dos pesetas y cuando se clausuró no llegaba a tres duros.
Según recordaba un periodista en el diario Informaciones, con motivo del
cierre, esta línea tenía "una ventaja inapreciable hoy: viajar despacio,
entre pinos, entre olivos y encinas y por un puente chiquito, como una
maqueta increíble casi en la época de los jets".
Estación de Goya
La estación estaba situada en lo que había sido la finca de Francisco
de Goya, la Quinta del Sordo, en la ribera del río Manzanares, nada más
cruzar el puente de Segovia, y por eso había sido bautizada con el nombre
del pintor.
El mismo diario Informaciones del 3 de julio de 1970 publicaba una nota
de la Gerencia Municipal de Urbanismo en la que se decía que en los terrenos
liberados se construiría un parque: "De esta forma, lo que fue Quinta
del Sordo y después estación de ferrocarril, volverá a su primitivo ser,
el de jardín, el de quinta abierta", aseguraba el rotativo.
Por desgracia, estos planes sucumbieron también a la especulación inmobiliaria
de los setenta. En este sentido, el periódico Madrid fue más realista
y en un artículo comentaba: "Quizá dentro de unos años, cuando algún veraneante
despistado vaya a la estación de Goya para coger el tren que va al Guadarrama,
se encontrará en su lugar bloques de viviendas". Esos bloques que adivinaba
el rotativo conforman lo que es hoy la calle de Saavedra Fajardo. Del
hipotético jardín no se ve ni rastro.
Juan Carlos Payueta, un ferroviario madrileño de 67 años, recibió con
pena la noticia de este cierre. En la estación de Goya, Payueta había
conseguido su primer trabajo de factor en 1946, a través de unas oposiciones
a las que se presentó cuando sólo tenía 18 años, y aquí prestó servicio
hasta 1955.
Hasta Almorox
"La estación era bastante grande", recuerda, "salían cinco trenes diarios,
desde las ocho de la mañana, y se tardaba unas tres horas en recorrer
los 74 kilómetros de Madrid hasta Almorox, porque el tren iba a una velocidad
media de 20 kilómetros por hora. Aunque, ahora nos parezca impensable,
entonces nos parecía normal, porque teníamos otra forma de vivir".
Aquellos años de posguerra fueron muy difíciles para el tren. El veterano
ferroviario cuenta que no había repuestos y el material era muy viejo.
"Hasta 1960, las máquinas que utilizábamos en estas líneas eran modelos
de finales del XIX, como los que aparecen en las películas de Harold Lloyd,
con una chimenea aplastada y un cubículo donde el maquinista y el fogonero
iban subidos encima del carbón. En realidad, los trenes funcionaban gracias
al esfuerzo del personal, porque no había dinero para material ni para
repuestos. Teníamos que desguazar una máquina para aprovechar las piezas
y arreglar otras cuatro. Los mecánicos hacían verdaderas virguerías. Y
de forma asombrosa las máquinas seguían funcionando y llevando a los madrileños
a bañarse los domingos al Alberche. Era el milagro de España".
La línea Madrid-Almorox no se utilizaba únicamente para el transporte
de viajeros, sino también para mercancías. "La estación de Goya", rememora
Payueta, "suministraba a Madrid cientos de toneladas diarias de fruta
y verdura de toda la vega del Alberche, Villa del Prado y Navalcarnero.
Los camiones recogían aquí la mercancía y la trasladaban a Legazpi. Igualmente,
el cemento necesario para construir los pantanos que hay alrededor de
Madrid se transportó en esta línea".
Al río
Pero los mejores recuerdos de este jubilado madrileño se remontan a la
década de los cincuenta, cuando los domingos los trenes salían abarrotados
de excursionistas que iban a bañarse al río Alberche. Entonces él se ocupaba
de despachar los billetes. Se montaba en el tren, hacía unas horas como
interventor, pasa a el día en el río junto a su novia Pilar y se volvía,
de nuevo con los viajeros al atardecer.
"Era francamente agradable ver el paisaje, escuchar la risa de la gente,
el bullicio de los excursionistas. Parecía que íbamos de "romería", relata
con nostalgia. Para él, la desaparición total de esta línea se enmarca
dentro de "la poca visión de futuro que se ha tenido siempre en España
con el ferrocarril. Esta línea se podía haber mantenido aprovechando un
trazado viario que se extendía por una zona inmensa y llana que no hubiera
presentado dificultades. Había un proyecto anterior a la guerra civil
para ampliar esta línea hasta el valle del Tiétar, que luego se paralizó,
por falta de dinero, pero incluso aún existen algunos túneles de aquella
obra que luego se abandonó". Aunque la estación desapareció en 1.970,
en los últimos años se había ido muriendo poco a poco. De forma inexplicable,
había logrado sobrevivir hasta entonces. Como concluía un periodista:
"La estación de Goya hace mucho que desafiaba insolentemente a la prisa.
Y la prisa hoy siempre gana".

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BIBLIOGRAFÍA:
Los fracasos del ferrocarril madrileño. MIGUEL JIMÉNEZ VEGA Y FRANCISCO
POLO MURIEL (Fundación de los Ferrocarriles Españoles).
Declive y emergencia del ferrocarril Madrid-Almorox. FRANCISCO DE LOS
COBOS ARTEAGA. Universidad de Castilla La Mancha.
El suroeste de Madrid a través de una vía de tren abandonada. Comunidad
de Madrid.
COLABORACIONES:
Muchas gracias al sitio: VÍA VERDE DEL GUADARRAMA, ALBERCHE Y TIETAR por
su colaboración y a todos los sitios consultados en Internet.
Gracias a la página Arqueología ferroviaria, de Gustavo Vieites por su
detallado trabajo, y por las múltiples ayudas y fotos que nos ha enviado.
Gracias a Javier Pérez por la foto del Billard.
Muchísimas gracias a Antonio Bravo, por sus palabras de ánimo , sus acertadísimas
observaciones sobre la línea de Almorox y por su estupenda foto de la
Estación de Goya en Madrid. Recomendamos visitéis su pagina: "www.geocities.com/strategic1936/index.htm"
relacionada también con nuestro tren.
Gracias como
no, a nuestro amigo Mariano, que desde Zaragoza nos ha enviado esas históricas
fotos de la estación de Méntrida, cuyo tren a servido para reencontrarnos.
ENLACES:
www.geocities.com/strategic1936/index.htm
http://es.geocities.com/gustavovieites
www.iespana.es/viaverdeguadarrama
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Colaboraciones y sugerencias:
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